domingo, 13 de noviembre de 2016

DOLORES FRANCO, SELECCIONADA EN EL PREMIO DE ACUARELIBROS DE LIBROS DE ARTISTA




Este verano de 2016 ha sido un gran año de magnolias y he disfrutado mucho de ellas.
Por eso, he concebido este libro dedicado a la flor del magnolio, un prodigio de belleza y fragancia que se marchita en un par de días y es realmente un ejemplo de la transitoriedad de la belleza, de la fugacidad de la felicidad.
El objeto del libro gira en torno a estas ideas, ilustradas con unas acuarelas en las que el color nos va indicando los cambios de la flor de forma muy suave, tenuemente.
Estas pinturas van acompañadas de dos poemas:

El color de las flores
se va desvaneciendo:
Así pasa mi vida, vanamente,
envuelta en tristes pensamientos
viendo caer las largas lluvias

Flor de magnolia:
y todo su perfume
¡un solo día!

El primero es un tanka (una modalidad de poema tradicional japonés, semejante al haiku, con dos líneas más) de Ono no Komachi, poeta japonesa que vivió en el siglo IX. Es una figura muy famosa en Japón, envuelta en la leyenda, según la cual fue muy bella en su juventud, vivió en la corte de Kioto, tuvo muchos amantes a los que rechazó  y escribió una poesía amorosa muy valorada.  Se dice que al final de su vida regresó a su tierra natal, donde vivió en un templo, sola, pobre e ignorada, aferrada al orgullo de su belleza juvenil.
Ono no Komachi inspiró también algunas obras del teatro Nô y, en el auge del ukiyo-e (grabados japoneses sobre madera en el siglo XVIII) su historia fue representada por varios artistas.
El segundo es un haiku de la poeta argentina María Santamarina, que tiene un libro dedicado a esta forma de poesía.








 



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